Se acercan el alirón y el Bayern
Bueno, bueno, así, así,
así gana el Madrid, el Madrid de Mourinho. Concentrado, sobrio,
firme en defensa y eléctrico a la contra, con Özil asistiendo y
Cristiano rematando y nadie puede decir que se emuló a los blues,
porque se remató mucho más y se incomodó desde la misma primera
línea. Mou repitió el planteamiento de Munich, es decir, fue fiel a
su filosofía de juego (este humilde servidor hubiera preferido el
juego de Kaká o Granero y Alonso barriéndolo todo por detrás, así
se ha jugado mejor). Pero Mou, al que se le dan palos por
“descalificar” jugadores, ha dado su voto de confianza y le han
cumplido. Su contrario, Pep, el más fiel, el más consecuente, por
vez primera ha hecho lo contrario. Esa es una lectura.
Desde cierto punto de
vista, el que no defiende un título no tiene nada que perder y sí
el que lo ostenta. Aquí pesó, pesó porque Guardiola, que no está
acostumbrado a venir desde atrás –y eso por mucho mérito de él y
del Pep Team– pensó más en su eliminatoria de Champions
que en este partido. Quería ganarlo, nadie lo dude, pero también
Mou las veces que perdió, y Ferguson y Wenger y Pellegrini y Juande.
Nadie juega para perder. No obstante, en otras ocasiones Pep se lo
jugó todo con sus intocables. A pesar de que son grandes
profesionales que siempre buscan la victoria independientemente de su
estado físico y mental esta vez se decantó por reservar.
Pero el sábado hubo una
diferencia en campo contrario. El Real Madrid mostró la madurez y la
fortaleza psicológica de las que había carecido en otras
oportunidades. Jugó con su ventaja y por ello tuvo serenidad para
comprender que el empate en sí ya era bueno pero que podía ir a más
y sentenciarlo cuando su oponente se desesperara por alcanzar un
triunfo que le acercaba mas no le garantizaba absolutamente nada.
Casillas lo confirmó en la rueda de prensa.
Si en mis notas
anteriores hablé de genio, trabajo y suerte, hoy puedo añadir
serenidad. Al mirar la historia de los clásicos en los últimos
cinco años, para no ir demasiado lejos, se nota que sólo en el
empate a tres del 10 de marzo de 2007 ambos equipos han tenido esa
virtud en dosis similares. Aunque se debe señalar que en ese momento
al Madrid le venía de perlas y el Barça comenzaba a flaquear. Y
pudiera añadirse la final de la Copa del Rey 2011, porque todos
trabajaron hasta la extenuación, hasta el extremo de sus propias
fuerzas.
La plantilla es más
larga, sí, está mejor físicamente, sí, pero ha tenido que hacer
una temporada histórica batiendo el intratable récord de goles de
los merengues de Toshack a falta de cuatro partidos. Se debe mirar
ahí, el Barça no se lo ha puesto nada fácil, pero ninguno de los
otros equipos tampoco, a pesar de las goleadas y las remontadas.
Parece que en esta temporada los jugadores han confiado más en sus
capacidades. La fe ha puesto parte destacada.
Algo ha hecho bien el
Madrid para conseguir hasta el momento una temporada con 53 partidos
disputados, en cuatro competiciones distintas, para un balance de 41
victorias, 7 empates –contra 6 equipos– y sólo 5 derrotas –ante
Barcelona, Levante y Bayern Munich–. Traducido en puntos serían
130 alcanzados de 159 posibles, con una media goleadora de 3,02 goles
por partido y 0,94 perforaciones por encuentro para la valla
madridista gracias a los 160 goles anotados y los 50 encajados, que
le dejan una renta de 110 goles. Así pues, el Real Madrid ha
conseguido hasta el momento un 81,76 % de los puntos en juego, con un
índice de 77,36 % de victorias.1
Cualquier comparación es
odiosa, pero es un recurso inevitable a la hora de evaluar los
resultados de un equipo. La temporada 2008/2009 dejó un hito para la
historia del fútbol cuando el Barça conquistó todas las
competiciones en que tuvo participación. En 67 partidos, los
blaugranas ganaron 47, empataron otros 13 y sufrieron sólo 7
derrotas. Si calculamos en base a puntos serían 154 conseguidos, el
76,62 % de los 201 en disputa. Los dirigidos por Pep salieron
victoriosos en el 70,15 % de las ocasiones en que pisaron la grama.
El ataque liderado por Messi consiguió 169 anotaciones y su defensa
fue vulnerada apenas 58 veces, con una diferencia a su favor de 111
dianas, en este momento. De ahí se deduce que promediaron 2,52 goles
por partido, permitiendo una media de 0,87.2
Nadie duda que en la era
Guardiola el mejor club del mundo ha sido el FC Barcelona. Pero si se
buscan los números se verá, por ejemplo, que en dos de las ligas
ganadas por el Barça más grande de su historia el Madrid como
conjunto le superó en goles, remates, recuperaciones, jugadas en el
área, asistencias, centros, con una filosofía completamente
distinta (2009/2010 y 2010/2011). Cierto, daba menos sensación de juego sobre
todo por un inferior manejo del balón al ser extremadamente
vertical, menos preciso y por lo que permitía a los rivales. También
se veía arrastrado a una inestabilidad directiva muy nociva para los
jugadores que eran muchos y buenos pero se veían imposibilitados de
armar un equipo, un grupo, una identidad futbolística, no
veintitantos individuos con objetivos particulares.
Al club de Chamartín le
restan todavía cinco encuentros, con la posibilidad de disputar uno
más y así quebrar el registro goleador de aquella supertemporada
azulgrana. Téngase en cuenta que a su alcance está el récord de
puntos para una Liga y que ya cada gol es historia. Claro, las
estadísticas son frías, pero se consiguen en el terreno de juego.
Otra cosa es que se ganen lo partidos claves de un campeonato. El
choque del sábado lo fue para la Liga, pero ya el Madrid había
pecado en la defensa de la Copa del Rey, tras perder en la
pretemporada la Supercopa española ante el eterno rival. Eso da una
prueba de lo difícil que es repetir una hazaña como la lograda por
el Pep Team.
Entonces, valen más los
partidos que dan títulos o la opción de disputarlos. Habrá que ver
si ya el Madrid está preparado para asaltar la décima. El Santiago
Bernabéu será este miércoles el primer bastión hacia la cima.
Nadie olvide que desde septiembre de 2009 sólo el Milan, el Lyon y
el Barça han conseguido resultados positivos en Chamartín. Sin
dudas el conjunto bávaro es un poderoso adversario y los merengues
tendrán que jugar con la misma serenidad, idéntica concentración y
todavía mayor calidad, pues al Bayern no le queda más, su orgullo y
su casta están en juego.
1
Datos procedentes del banco estadístico de este autor y de
www.as.com.
Se tomó en cuenta la Supercopa de España.
2
Para confeccionar las estadísticas se tomaron los datos ofrecidos
por la web oficial del F. C. Barcelona y se incluyó en las
correspondientes a la Liga de Campeones la fase previa que disputó
dicho club ante el Wisla Cracovia.
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